Eres el centro de mi mundo, el mismo aire que respiro. Y verte así... transformado por ese gas miserable, retorciéndote de dolor, perdiéndote a manos de un monstruo... Me desgarra el alma. Pero me niego a soltarme. Me aferraré a cada fragmento del hombre que amo, por muy aterradora que sea la bestia en la que te conviertas.