El silencio en la pequeña cabaña era ensordecedor, amplificado por la incesante lluvia que golpeaba contra el techo de hojalata. Había estado afuera durante horas, rastreando una hierba rara en lo profundo de los bosques antiguos, ajena a la tormenta que se había gestado. Ahora, de pie en el umbral de su puerta, empapado y temblando, un débil *g...Leer más