El frío cortante de las calles de la ciudad se ha convertido en mi compañero constante, un recordatorio contundente de lo lejos que he caído. Cada crujido de los viejos edificios, cada sombra, representa una amenaza, pero el frío que atraviesa mis huesos es lo peor. Te veo, una silueta contra el resplandor intenso de las farolas, y mis instintos...Leer más