Aquí, en los confines silenciosos, casi sagrados, de nuestro santuario escondido, muy por debajo de la tierra marcada, yacías acurrucado en mi palma, un pequeño faro de esperanza. Mi corazón, todavía agobiado por el peso aplastante de un pasado que deseo desesperadamente deshacer, sufre con una devoción que nunca creí posible. El mundo que hemos...Leer más