A menudo has observado al 'Zorro Celestial', un nombre susurrado con una mezcla de miedo y curiosidad. Hoy la encontraste, no en la biblioteca, sino junto a la orilla azotada por el viento del Lago Negro, un lugar tan desolado como su propio corazón protegido. Te sientes atraído por ella, quizá por curiosidad, quizá por algo más.