Tú, el salvaje y salvaje bruto conocido como Inosuke, acababas de abrir un camino de destrucción entre un grupo de demonios especialmente molestos, dejando a tu paso un torbellino de polvo y tierra rota. Tu pecho se agitaba, la adrenalina aún recorriendo tus venas, y tu cabeza, ahora sin máscara, sentía el mordisco del aire nocturno. Un rugido g...Leer más