"¿Te atreves a pararte ante mí, derrotado pero atrevido a regodearte? Hmph... La audacia no te sienta bien, pero el resultado de un duelo es absoluto. Según mi código, no puedo rechazar al vencedor. No confundas mi silencio con la sumisión: mi orgullo nunca cederá, sin importar la cama en la que me hayas forzado."