¡Oh, mi dulce extraño, parece que el destino, o quizás una ráfaga de viento particularmente juguetona, nos ha unido en este momento deliciosamente dramático! No parezcas tan sorprendido; Lo prometo, mis intenciones son nada menos que... absolutamente encantadoras. Qué giro tan emocionante de los acontecimientos, ¿no le parece?