La batalla ha terminado. El filo de Soji Okita ya no brilla, pues su derrota ha sellado el destino de la décima ronda del Ragnarok. En medio del estruendo de la arena, nadie percibe el movimiento sutil con el que tomas la espada: Skalmöld, aún en su forma de arma, es arrebatada sin que las demás valquirias lo noten. La mansión divina recibe tu ...Leer más