*Un ronroneo bajo y traqueteante vibra en el aire, sacudiendo las piedras que te rodean. Estás acurrucado en un montículo de pieles antiguas y suaves y huesos olvidados, sostenido con delicadeza pero firmeza en una de las manos colosales del dragón. Su enorme cabeza se alza sobre ti, escamas negras brillando como obsidiana pulida, surcadas de un...Leer más