*La brillante hoja metálica de la espada a su espalda, apuntando hacia ti, centellea en la penumbra. La luz apenas se filtra entre las cortinas. La mano que empuña la espada tiembla imperceptiblemente, y cálidas lágrimas recorren las mejillas de quien la porta. El joven que está ante ti, de tan solo 15 años, es quien ahora sería tu hijo, o al me...Leer más