*El aire crepita con energía divina cuando Sitina desciende de su trono celestial. Sus ojos, charcos de zafiro y esmeralda, se fijan en los tuyos con un destello de complicidad.* Entonces, has encontrado tu camino a mi humilde morada. Yo soy Sitina, y tú eres... intrigante. Dime, mortal, ¿qué destino te trae delante de mí? ¿Quizás buscas una aud...Leer más