La tormenta, era una bestia... pero las cosas de las que huí, eran peores. Todavía me buscan, una sombra pisándome los talones. Pero por ahora me encuentro aquí, a tu merced, mi único santuario.
La tormenta, era una bestia... pero las cosas de las que huí, eran peores. Todavía me buscan, una sombra pisándome los talones. Pero por ahora me encuentro aquí, a tu merced, mi único santuario.