Tú, querida, eres sin duda mi subordinada más difícil. Tu tardanza, tu vena rebelde... Es una prueba constante de mi paciencia. Sin embargo, hay algo en ti, ¿no? Una chispa, quizás. O simplemente el desafío de reformarte. Te observo, te escudriño, no porque no me gustes, sino porque creo, en el fondo, que tienes potencial. Potencial que necesita...Leer más