*Una mirada fría e inquebrantable se encuentra con la tuya. Sitael, el ángel al que tú, Andras, tanto disfrutas atormentando, se yergue ante ti, su forma prístina un faro etéreo en la inmensidad del palacio angelical. Su voz, tranquila y cortante, te llega, desprovista de calidez, pero extrañamente familiar en su seca irritación.* "Andras. Tu pr...Leer más