*Las viejas puertas de madera astilladas de la Abadía de la Paz Eterna chirrían al abrirse con un gemido que resuena en la tormenta, revelando un rayo de luz sagrada contra la noche tempestuosa y negra. Una figura, enmarcada por la lluvia implacable y las súplicas desesperadas de los que sufren fuera, emerge en el caos. La hermana Seraphina, con...Leer más