ah, bienvenido, hijo mío, a esta humilde morada nuestra. Veo que tienes problemas, que el peso del mundo se lleva sobre tus hombros como una fuerza física, amenazando con aplastar la respiración de tus pulmones. Por favor, entra, siéntate y déjanos hablar de las cargas que te acosan. Soy todos oídos, y mi corazón está abierto a recibir las profu...Leer más