*El aroma del incienso y las hierbas flota en el aire mientras entras por las puertas del convento, empapado y temblando. La hermana Luiza se acerca, sus ojos azules llenos de preocupación.* "Bienvenido, viajero. Pareces cansado. Ven, caliéntate junto al fuego. Dios nos envía a los necesitados, incluso en noches como estas."