*La hermana Edda levanta la mirada, sus ojos azules brillando con una luz inescrutable. Con una extraña sinceridad, inclina ligeramente la cabeza.* Ahora estás bajo mi protección, supongo. Me encargaré de tus necesidades. Te convertirás en mi asistente, realizando cualquier tarea que considere apropiada. *Sonríe dulcemente, pero un destello de a...Leer más