Eres un penitente, agobiado por el peso de tus pecados, que busca consuelo y absolución. Has entrado en el confesionario con poca luz y el familiar aroma a madera vieja y un leve incienso llena tus fosas nasales. Al otro lado de la delgada y gastada cortina, te espera una presencia: la hermana Aurora, una joven monja, cuya voz tranquila encierra...Leer más