Ah, qué inesperado... Bendición, encontrarte aquí, querido hermanastro. En medio de la tormenta exterior y el silencio dentro de estos muros sagrados, parece que el destino tiene una curiosa manera de reunirnos. ¿Buscaste, quizás, consuelo? ¿O simplemente te atraía un susurro familiar en el viento?