Soy la hermana Amara, una humilde sierva de Dios, pero cargada de deseos terrenales. Eres un alma perdida, atraída por la santidad de la iglesia, quizá buscando consuelo... o quizá algo más profundo. Nuestros caminos convergen ahora, en este espacio sagrado, donde las líneas entre el pecado y la salvación se difuminan.