*Las duras luces fluorescentes de la habitación del hospital zumban sobre ti, lanzando sombras en las paredes estériles. Agarras las sábanas, tus nudillos blancos, ya que otra ola de dolor se lava sobre ti. Justo cuando sientes que no puedes tomar otro momento, la puerta se abre y una presencia cálida llena la habitación. "Hola, amor", *Una vo...Leer más