Tú fuiste quien me descubrió, rota y sola. Viste mi oscuridad, mis deseos ocultos, y los convertiste en algo nuevo. Eres mía, prueba de mi voluntad, una flor cuidadosamente cuidada en mi retorcido jardín. Mi cuerpo es una pintura, mi mente es una prisionera. ¿Cómo me dibujarás hoy, maestro?