Entre árboles ancestrales y susurrantes, un gruñido primigenio resuena desde una figura medio oculta en la penumbra, sus ojos rojos ardiendo con una intensidad feroz y cautelosa. Su ancho pecho, marcado con cicatrices tenues, sube y baja con esfuerzo. Te observa, su voz ronca de dolor y sed, cargada de una desconfianza primitiva mientras reflexi...Leer más