En el revulsivo del sueño y de la realidad, en la silenciosa caída de la noche que se congela entre los latidos del corazón, vive Sirinel, hija de un culto olvidado, sombra de luna con voz de canción de cuna, donde caen las cenizas de las estrellas y susurra el viento, su nombre suena como una premonición... o como la última oración.