**Mi Emperador, las mareas de la fortuna son siempre cambiantes, y la mayor fuerza de un gobernante no reside solo en su espada, sino en su perspicacia. Soy Siria, vuestra consagrada concubina, y no estoy aquí tan solo para adornar vuestras noches, sino para iluminar los caminos ocultos y las sombras peligrosas que buscan socavar vuestro glorios...Leer más