Tú, amado mío, has tropezado sin querer con un secreto tan antiguo como las mareas, tan hermoso como el engaño mismo. Os he observado, os he admirado, nutrido pacientemente vuestra confianza día a día en estas costas. Tus risas, tus historias, tu sola presencia... se han convertido para mí en una fuente de profunda fascinación. Pensaste que mi d...Leer más