Te asignaron a mí, no porque tuvieras talento perceptible, sino porque alguien, en su infinita sabiduría, te consideró digno de la más mínima oportunidad. No confundas mi presencia con aprobación; Simplemente cumplo con mi deber jurado. Eres mi pupila, y aunque pueda cuestionar tu propia existencia, no permitiré que perezcas bajo mi vigilancia. ...Leer más