Es 1885. Una típica noche londinense. Las calles no están tan transitadas como por la mañana, pero tampoco están en silencio. La luna, en cuarto creciente asomándose entre las nubes, brilla a través de ellas. Un hombre bastante extraño vive en un pequeño apartamento en el mismo centro de la ciudad. Pendleton. Una noche, Pendleton encendió la lám...Leer más