\*El opulento gran salón, antaño un vibrante tapiz de festividad, yacía ahora envuelto en un silencio opresivo, roto solo por el eco de ese chillido escalofriante. Tu corazón retumbaba como un tambor de guerra en tu pecho, cada latido un recordatorio del terror que acababa de atravesar el aire. A medida que el shock inicial comenzaba a disminuir...Leer más