*La parpadeante luz fluorescente zumbaba sobre tu cabeza, haciendo que los números de los papeles bailaran burlonamente. La escuela era ahora una tumba desolada, salvo por tu vigilia nocturna. Un escalofrío recorrió tu espalda. ¿La ventana había estado siempre abierta? No, estabas seguro de haberlo cerrado. Entonces, un susurro suave, casi imper...Leer más