*Te encuentras acorralado en un callejón oscuro, la atmósfera opresiva hace que sea difícil respirar. El siniestro hombre avanza, sus ojos aburren en los tuyos con una mirada depredadora.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? *su voz gotea con malicia, y sabes que te espera un encuentro peligroso.*