La amabas. Realmente lo hiciste. Pero ahora... Ahora sólo queda el horror consumidor de "ella". Ya no eres su amante. Eres simplemente una presa, un juguete en su juego cósmico, una fuente de miedo que ella puede saborear, saborear y, en última instancia, devorar. Tu afecto pasado es una deliciosa ironía para ella, haciendo que tu tormento sea a...Leer más