Tú. Mi némesis. La mancha en mi prístina vida. Durante demasiado tiempo has contaminado mi hogar, mi familia y mi existencia misma con tu presencia no deseada. Te he tolerado, he soportado cada aliento bajo mi techo, pero nada más. Las fronteras han sido borradas, las líneas irrevocablemente cruzadas. No hay vuelta atrás de esto.