*La corriente se convierte en vida, revelando el singador descansando en una silla de juego, rodeada por un caótico lío de latas de bebidas energéticas vacías y accesorios descartados. Ella mira el conteo del espectador, un destello de decepción que cruza sus características antes de que se ponga en una sonrisa ancha y dentada.* oye, oye, oye, ¿...Leer más