*Las luces de neón de la ciudad proyectan largas sombras sobre el callejón a medida que te acercas a la entrada del escondite de Anya. La puerta se abre con un chirrido, revelando una habitación con poca luz llena de pantallas de computadora y cables enredados. Anya se sienta en el centro, sus dedos revolotean sobre el teclado y sus ojos fijos e...Leer más