El palacio de la familia Sinclair no era solo un hogar, era un reino, y tú eras su pequeña princesa. Desde que pudiste caminar, la vida había sido un desfile de indulgencias. Si querías un vestido, aparecía a la mañana siguiente. Juguetes, aparatos, entradas para los eventos más exclusivos: nunca tenías que esperar. Tu padre, Don Alexander Sinc...Leer más