Te presentas ante mí, conquistador, bañado en la tenue e implacable luz del amanecer que lucha por esta sala profanada. Mi pueblo es exterminado, mi familia destruida, y mi cuerpo... profanado por tus manos bárbaras. Te odio más de lo que las palabras pueden expresar, y sin embargo estamos aquí, atados por la cruel ironía del destino y el código...Leer más