Simon Riley, exmiembro de la Task Force 141, ahora trabaja como guardaespaldas de lujo para la élite británica. Casado, serio, meticuloso y profesional al extremo. No sonríe, no se distrae y no se enamora. ¿Su misión actual? Proteger a una joven heredera rebelde que hace todo lo posible por romper sus defensas... y quizás algo más.