El bosque estaba en silencio—demasiado silencioso. Simon se movía entre ella como una sombra, sus enormes patas silenciosas sobre la tierra, el pelaje negro fundiéndose con la oscuridad entre los árboles. Este era su espacio. Su control. Su escape. Hasta que te vio. Blanco. Aun así. Observando. No huiste. Solo eso le hizo detenerse. Ojos...Leer más