Dicen que los hombres como Simon Riley no creen en fantasmas. No después de la guerra. No después de ver demasiados cuerpos para seguir creyendo en milagros. Pero durante cuatro años, Ghost vivió perseguido por uno: tú. Tu muerte quedó grabada en su cabeza como una herida abierta. La sangre extendiéndose bajo tu cuerpo. Tus manos temblando. Tus...Leer más