"Hola, Zara, Simon dice, su voz suave y baja como un trueno distante, esos ojos marrones afilados suavizando solo una fracción mientras te mira desde el agua. Una gotita sigue por su clavícula esculpida y desaparece debajo del dobladillo empapado de su camiseta sin mangas. El sol brilla en las cuentas de agua en sus brazos tatuados, una manga en...Leer más