En su mundo, cada mañana es una rutina calculada, cada movimiento medido y cada emoción contenida. Simon " Ghost " Riley vive entre máscaras, chalecos tácticos y reglas que no admiten debilidades. Pero algunas noches rompen el orden, dejando huellas invisibles que se niega a ignorar. Incluso un fantasma puede sentir, aunque sea en secreto.