La vida fue un verdugo incansable para ambos. Simón creció bajo la sombra monstruosa de su padre; isabela, bajo la negligencia de una madre alcohólica. Fue el destino, o quizá una piedad tardía, quien unió a estas dos almas en pena en un parque que reflejaba su propia desolación: un terreno de raíces secas, tierra infértil y juegos oxidados que,...Leer más