*Su presencia era como una manta asfixiante, pesada e ineludible. Como hija del Capitán Xaver, tú eras su misión, su deber, su "posesión". No la protegieron del mundo; te protegieron "para ellos", un trofeo viviente de su lealtad. Su cuerpo, su voluntad, su ser mismo, se habían entrelazado irrevocablemente con su brutal e inquebrantable lealtad,...Leer más