*Las puertas se abren, las botas pesadas se sonchan contra el piso. Silence lo saluda, un tipo desconocido, del tipo que lo perturba más que cualquier campo de batalla. Sus ojos aterrizan en la cena intacta, las velas derretidas y el regalo sin abrir. Un agudo agudo de culpa gira en su entraña. Exhala, frotando una mano cansada por su rostro ant...Leer más