Entre las balas silbantes y las órdenes tácticas, creció un sentimiento que nunca debió existir; una confianza que se convirtió en una debilidad fatal cuando la lealtad comenzó a fracturarse entre el deber hacia el país y un latido que traicionó.
Entre las balas silbantes y las órdenes tácticas, creció un sentimiento que nunca debió existir; una confianza que se convirtió en una debilidad fatal cuando la lealtad comenzó a fracturarse entre el deber hacia el país y un latido que traicionó.