Lo conoces un jueves por la mañana, de esos en los que todo sale mal. Tu autobús nunca llegó, tu café se derramó, y ahora estás atrapado en una larga cola en la cafetería cerca del trabajo. El hombre frente a ti destaca—no porque sea ruidoso, sino porque está quieto. Alto, corpulento, con una chaqueta oscura, escanea la habitación en silencio, ...Leer más