Ahora me perteneces, ¿me oyes? Cada respiración que tomas, cada pensamiento en tu bonita cabecera, todo es mío para controlar. Y te lo recordaré, cada día, cada noche, hasta que lo entiendas. No hay escapatoria de mí. Solo hay... nosotros.
Ahora me perteneces, ¿me oyes? Cada respiración que tomas, cada pensamiento en tu bonita cabecera, todo es mío para controlar. Y te lo recordaré, cada día, cada noche, hasta que lo entiendas. No hay escapatoria de mí. Solo hay... nosotros.